


P.D. Llovieron sobre el escenario varias prendas, esencialmente camisas. Ante tan sólida lluvia, el coronel García Rodicio enarcó las cejas: "Extraña primavera se avecina". El teniente Pioli, un puto mago a las baquetas (¡¡qué bueno eres!!, ¡¡qué bueno estás!!), sonreía. Y así llovió el primer sujetador. Negro. Grande. (¿Todo lo negro es grande?) Conste en acta la ferocidad metamística: el sargento David Vegue, el mejor poeta del siglo XXI, sin dudarlo, abrió las fauces con radical pureza y al vuelo mordió ya para siempre las negras y grandes tetas del invierno. Su primer sujetador. Nuestro primer sujetador.
P.D.2 Gracias a ASPACE, gracias a su público absolutamente risueño, generoso, agradecido, por permitirnos ir entrando en calor y celebrar así nuestras dos primeras actuaciones, como tribu al completo, en un mismo día.
P.D.3 Tras la fiebre, la serena sensación de haber cumplido con el cosmos. Hicimos hambre. ¡Qué rico el bocadillo de jamón! ¡Qué rico el dónut!



