DESEO DE SER PIEL ROJA
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MARTES 2 FEBRERO
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entrevista matinal
9.30 h.
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RADIO UNIVERSIDAD-SALAMANCA (FM 89.0)
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puedes escucharla directamente aquí




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BARRIO CHINO

En el Barrio Chino
el sexo sabe a barro
negro de cañería.
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Cada hombre que vino
cayó como un jarro
de agua fría.
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Mientras él se marcha
en busca de la escarcha,
ella enciende un cigarro
y no evita pensar
que sumergirse en el mar
sería lo mejor.
Aunque quiere cantar
no le canta al amor.
Podrida la fruta
sin caer de la rama.
Encima de puta
pone la cama.
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La carne por dinero.
Oscuro bolero:
la dama menos fea
está obligada a bailar
con quien menos desea.
Triste Dulcinea,
no hay azotea
y cuesta respirar.
Cuesta respirar.
Respirar. Respirar.
Res... res... respirar. Respirar.
¡Respirar! ¡¡Respirar...!!
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Sumergirse en el mar
sería lo mejor.
Aunque quiere cantar
no le canta al amor.
Podrida la fruta
sin caer de la rama.
Encima de puta
pone la cama.
¡Sumergirse en el mar
sería lo mejor!
¡Aunque quiere gritar
no le grita al amor!
¡Podrida la fruta
sin caer de la rama!
¡Encima de puta
pone la cama!
¡La cama!
¡Pone la cama!
¡Encima de puta
pone la cama!
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CABALLOS SALVAJES
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Yo, que he retado al mar de rudos oleajes,
yo, que he bailado con la nieve en primavera,
yo, que he rezado rock & roll en los garajes
y vacía de dinero he llenado de flores mi cartera,
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yo, que he fumado tequila en mis viajes,
yo, que he guardado el arco iris en mi chistera,
yo, que he vestido mis bíceps con tatuajes
y desnudo en los puentes he izado la luna por bandera,
voy a escribir para ti una historia de caballos salvajes.
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Que tu hermosura
bien merece un poco de brisa pura,
corazón en libertad... y una llanura.
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Yo, que he dormido en hostal sin cortinajes,
yo, que he silbado a la sombra de una higuera,
yo, que he pisado Saturno sin chantajes
y ardiendo he dejado mis zapatos flotando en la pecera,
voy a escribir para ti una historia de caballos salvajes.
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Que tu hermosura
bien merece un poco de brisa pura,
corazón en libertad... y una llanura.
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Voy a escribir para ti una historia de caballos salvajes.
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Que tu hermosura
bien merece un poco de brisa pura,
corazón en libertad... y una llanura.
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Caballos salvajes… Caballos salvajes… Caballos salvajes...
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***
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Arthur Miller, dramaturgo y guionista. Sin un atractivo físico notorio y más bien arisco en el trato, enamoró a Marilyn Monroe con estas oxigenantes palabras: "Voy a escribir para ti una historia de caballos salvajes". Se casó con la rubia universal en 1956.
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Sala Placeres
"Lasalle"
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D.E.P.
(2oo8-2oo9)

Residencia RODRÍGUEZ FABRÉS
17 diciembre 2oo8
Pensábamos los indios que el Infierno era rojo. Y que el Paraíso era azul. Y que ambas nociones eran innegociables. El rock, que de madrugada suena especialmente bien, el muy hijo de la Gran Hermosura, ha vuelto a demostrar que el universo no es una opinión, sino una vivencia. Y este miércoles de más fuego que ceniza, la tribu piel roja (que también es tribu piel azul) ha vivido rojamente el Paraíso...


... y azulmente el Infierno.


El capitán Óscar Borona, bello durmiente de día, tras 4 años y medio trabajando en la Residencia Rodríguez Fabrés como feo conserje de noche, decía adiós a sus muchachos, pues va siendo hora de una nueva aventura más allá de la Pradera del Decimotercer Bisonte. La despedida fue -no podía ser de otra manera- poética y musical. Palabras imprescindibles y Notas imprescindibles. El teniente Pioli, a los tambores, pintura en las mejillas del Espíritu, comenzó el son de paz, que acojona infinitamente más que el son de guerra. Tras el relámpago ruge el león que los cobardes llaman trueno.


Y fue empezar con la canción Poeta y ponerse lírica la guitarra del amado coronel Héctor García Rodicio. Que sí, recién inaugurado el concierto y va y se rompe la sexta cuerda, tan prosaica a veces. Y la cara del coronel, ya se imaginan: un poema. Y la cara del coronel, por precisar más: un poema ¡con rizos! (jioux jioux -entiéndase risita sioux-). Tras el maravilloso azote del destino, la no menos maravillosa caricia del valor: ¡¡Adelante!! ¡¡Que sea lo que los Dioses del Deseo quieran!! Y sin la sexta cuerda para el sexto dedo de la mano, el genial coronel de la santanderina luna, hizo auténtico rock & sol. ¡¡¡Mítico!!! Y así, tras este arranque homérico, Deseo de ser piel roja quemó tema tras tema el fortín residencial. Y hubo cuervos y sauces llorones sonriendo y algún rockero centenario en el Barrio Chino y un solitario jinete atravesando la llanura del Norte a pie y muchos, pero que muchos, ¡muchos! Caballos Salvajes. Sí. Tema tras tema ardió el fortín residencial. Gracias, también, a los chavales, con sus navideñas ganas de fiesta y ruido. Y a Carmen, animadora impagable en su mariposear extraordinariamente dulce por el mundo. Y a Arancha, con su sonrisa embarazada de sueños, con su mirada única de reina mora, con su Campo de Amor, inmortalizando humildemente el milagro con cámara doméstica.


P.D. Llovieron sobre el escenario varias prendas, esencialmente camisas. Ante tan sólida lluvia, el coronel García Rodicio enarcó las cejas: "Extraña primavera se avecina". El teniente Pioli, un puto mago a las baquetas (¡¡qué bueno eres!!, ¡¡qué bueno estás!!), sonreía. Y así llovió el primer sujetador. Negro. Grande. (¿Todo lo negro es grande?) Conste en acta la ferocidad metamística: el sargento David Vegue, el mejor poeta del siglo XXI, sin dudarlo, abrió las fauces con radical pureza y al vuelo mordió ya para siempre las negras y grandes tetas del invierno. Su primer sujetador. Nuestro primer sujetador.


P.D.2 Gracias a ASPACE, gracias a su público absolutamente risueño, generoso, agradecido, por permitirnos ir entrando en calor y celebrar así nuestras dos primeras actuaciones, como tribu al completo, en un mismo día.


P.D.3 Tras la fiebre, la serena sensación de haber cumplido con el cosmos. Hicimos hambre. ¡Qué rico el bocadillo de jamón! ¡Qué rico el dónut!

Café Santa Ana, 18 nov 2oo8






El 18 de noviembre de 2oo8, en la vagina de una santa, Ana, El hombre que hizo sonreír al sauce llorón -ahí es nada, fuera pesimismos, ¡coño!- tuvo la gentileza de presentarle a José (el veterano camareta que te tira una cerveza directamente a las cuerdas vocales) al Dios del Deseo, que gusta de jugar al ajedrez con el diablo los viernes noche, En un bar de Varsovia, ciudad en la que escribió su verso decimocuarto un noctivago Poeta, Víctor M. Pérez Mateos, quien sigue a falo erecto el boronanista lema Morir gozando, al igual que Bob Dylan, a quien le atribuyen metamísticas conferencias en México que nunca ha dado, si bien, vestido de torero alucinógeno en una bañera, confesó abiertamente a un psicólogo chigro, apodado "mano mágica" (¿será por las espléndidas masturbaciones?): El último poema que leí se titulaba Muerte.
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Pioli, que estuvo en la cárcel -donde se enamoró de la peluquera-, al recobrar la libertad, optó por pasearse por el Barrio Chino, pero lo cierto es que no buscaba mujeres mansas sino Caballos Salvajes (dicen que para atraerlos es infalible tararear el Blues del Bodeguero, si es de día, o el Country del Cuervo, si es de noche), pues reza una leyenda urbana que sólo quien galopa a 120 km/h puede graffitar siete acojonantes palabras ("Vago o el último tren a Memphis") en las paredes con sabor a whisky de la catedral, acto heroico reservado únicamente a quienes guardaron en su chistera el arco iris Y fundaron una banda de blues.
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Nada más. Ámense tanto como nosotros nos amamos. Y no dejen -por desgana vaquera- de hacer el indio.
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